Los Parlamentarios, como representantes del electorado, tienen una serie de derechos y deberes.

Entre los derechos deben citarse aquellos que garantizan la plena independencia de los miembros de la Cámara para el cumplimiento de sus funciones, como pueden ser la inviolabilidad o el no poder ser detenidos salvo en caso de flagrante delito. También tienen reconocidos los derechos de asistencia a Plenos y Comisiones, el de voto, o el derecho a percibir una remuneración económica.

Los deberes básicos hacen también referencia a su asistencia a Plenos y Comisiones, a guardar secreto cuando asistan a sesiones secretas, a respetar el orden del recinto parlamentario y a la normativa sobre incompatibilidades. El incumplimiento de cualquiera de estos deberes puede dar lugar a sanciones.